tengo momentos en mi memoria que suelo repetir. se repiten como si fueran un rasgo de mi, una especie de marca. lo tonto es que en general, son momentos al azar, con personas al azar.
una noche en la casa de una desconocida y con un grupo de desconocidos una chica cuyo nombre nunca supe empezó a hablar de lo que para ella eran las emociones. dijo que se había dado cuenta con el tiempo de que quería sentirlo todo; que cuando llorara quería llorar hasta que se le desarmaran los ojos, y que cuando riera quería llorar de la alegría; que todo eso lo había sentido en un auto en movimiento, que cerró los ojos, y dijo, voy a recordar esto que estoy sintiendo para siempre.
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otra frase que se suele colar en mis pensamientos es la de un novio. uno de esos novios de 24 horas. estaba en su casa. teníamos algo de 15 años. como de costumbre, algo me molestaba, no se si de él o de sus acciones. había pensando todo el camino hacia su casa en que no soportaba eso, que bajo ningún punto de vista lo iba a soportar, y claro que ni siquiera se había cruzado en mi pensamiento compartírselo, iba a ser inútil. llegada la situación, y por esos milagros de la comunicación, terminé diciéndoselo. cuando terminé de hablar, me dijo "no te preocupes, voy a cambiar".
no se por qué se grabaron, supongo que me lo puedo imaginar. las dos situaciones me enseñaron algo. de mí y de los demás. descubrir qué, y descubrir si enseñan algo a ustedes mismos, es tarea individual del propio lector.
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