viernes, 7 de enero de 2011

camino a claudi

hoy caminaba agitadamente al encuentro con claudi (mi madre) y mientras cruzaba la plaza que separa la casa del comercio en el que se encontraba ella analicé cuál sería el camino más corto para hacer. la plaza tenía en medio un rectángulo de cemento, en el medio había una estatua. mi duda se manisfestó porque al encontrarme en una de las esquinas del rectángulo la vista me dió la sensación de que cruzar por uno de los lados iba a ser más breve que cruzar por el otro.



(yo sería el punto rojo). sin embargo después de pensar un poco me di cuenta de que caminar por cualquiera de los lados sería lo mismo, justamente porque es un rectángulo, lo que quiere decir que tiene dos pares de lados iguales. y sólo para convencerme pensé otro argumento (habitualmente busco más de una forma de resolver un problema para darme cuenta de que no estoy equivocada) y llegué a la conclusión de que un rectángulo, son dos triángulos isósceles unidos por la hipotenusa y que por consiguiente tienen dos catetos iguales.


claro que este argumento es innecesario si uno sabe que un rectángulo tiene 2 pares de lados iguales. a partir de esto me di cuenta de que la distancia más corta hubiese sido caminar por la hipotenusa, o sea en diagonal, pero eso era imposible porque había una estatua en medio, y a partir de esto me di cuenta de que caminar recto siempre es más largo que caminar en diagonal y decidí que no volvería a cruzar calles en líneas rectas porque siempre busco optimizar mi tiempo y eso sería perder el tiempo. y así seguí pensando en que podríamos cambiar la forma en la que están diseñadas las ciudades para que todo el mundo pudiera también caminar por lineas diagonales, y aunque al principio la gente reusaría de este cambio con el tiempo se acostumbraría como con todas las cosas. después llegué al negocio de claudi, me desconcentré y no pude seguir pensando.

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